“Carolina Pulido Ariza, apneísta colombiana, durante el Mundial de Apnea AIDA 2025 en Chipre”
Foto: @carolinapulidoariza
Industrias Soltec

Carolina Pulido Ariza: “La profundidad no está en los metros, sino en la presencia”

Superar los 60 metros bajo el mar no es solo una marca deportiva; es una metáfora.
Entre la poesía y la apnea, Carolina Pulido Ariza, apneísta y escritora colombiana, ha encontrado un lenguaje propio. Representó a Colombia en el Campeonato Mundial de Apnea de Profundidad AIDA 2025, realizado en Limassol, Chipre, entre el 20 de septiembre y el 3 de octubre.

Desde Roma, donde reside actualmente, conversó sobre su travesía: una historia que combina deporte, arte y resiliencia, desde el Caribe colombiano hasta las aguas del mar Rojo.

Más que un récord, una filosofía de vida

Para Pulido, la apnea no es solo una competencia, sino un ejercicio de presencia:

“La profundidad no está en los metros, sino en la presencia. Si pensara en los 60 metros, me moriría de miedo. Vivo intensamente cada metro”, afirma.

Durante su paso por Chipre alcanzó una marca de 56 metros en competencia y más de 60 en entrenamiento, logros que resumen años de disciplina, calma y autoconocimiento.

“Mi mayor victoria no son los metros, sino haber aprendido a avanzar al ritmo de mi cuerpo”, asegura.

 De Bogotá al Caribe, y del Caribe al mundo

Aunque nació en Bogotá, Carolina se declara cartagenera de alma:

“Cartagena es mi ciudad del alma. Hay amores tan profundos que basta un solo encuentro para reconocerse”.

En sus calles y atardeceres encontró su inspiración literaria.
Allí nacieron sus primeros versos y la conexión con el mar que hoy guía su vida.

La apnea y la escritura: dos formas de silencio

Autora de los poemarios Trece y aMar y otras adicciones, Pulido entrelaza el arte y el deporte con una sensibilidad poco común:

“Bajo el agua no hay silencio, sino una conversación distinta con uno mismo”.

Su próxima obra, publicada por Editorial Periscopio, explora precisamente esa relación entre el mar y la creación: cómo el silencio puede ser el origen del arte.

“La apnea me dio quietud y ocio, y el ocio es la madre de la creatividad”.

Disciplina, cuerpo y mente

A sus 35 años, Carolina entrena cada semana con la misma intensidad con la que escribe.
Su rutina incluye piscina, fuerza funcional, meditación y apnea estática. En temporada de profundidad, cambia el papel por las olas.

“No vengo del mundo deportivo; he tenido que construirlo todo desde cero: técnica, fuerza, confianza”.

Ha entrenado en mares del Caribe, Atlántico, Mediterráneo y Dahab, cada uno con su carácter.

“El Caribe me conecta con mi alegría, el Atlántico me enseña resistencia, el Mediterráneo es fuerte y elegante, y Dahab… es el paraíso para cualquier apneísta”.

El desafío de ser mujer en un deporte extremo

La apnea es un deporte exigente y muchas veces solitario. Sin embargo, Carolina lo ve como un acto colectivo:

“Aunque parece individual, cada inmersión es posible gracias a una tribu: instructores, compañeros, amigos. Es una práctica de amor y confianza”.

También enfrenta una disyuntiva personal: la maternidad.

“Estoy en ese punto donde la vida te pide elegir: entregarte al deporte o abrir espacio para una familia. En la apnea, como en la vida, hay que escuchar los tiempos del cuerpo”.

Sueño en el mar colombiano

Su visión va más allá de lo personal: quiere ver a Colombia como sede de un Mundial de Apnea en San Andrés.

“San Andrés tiene todo: mar, clima y hasta cámara hiperbárica. Ese era el sueño de Cristian Castaño, mi maestro, y quiero hacerlo posible”.

Castaño, fundador de la Colombian Cup y referente del apnea nacional, falleció en agosto pasado. Pulido fue su última alumna certificada.

Además, sueña con llevar talleres de apnea y escritura a comunidades costeras:

“El mar es parte de nuestra identidad, pero no siempre de nuestras oportunidades”.

Del aire al arte

Carolina combina su carrera deportiva con su labor académica y humanitaria.
Ha trabajado en UNICEF, FAO y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), además de ser docente en Francia e Italia. Actualmente cursa un doctorado en el Reino Unido.

“Creo que se puede hacer todo, pero no todo al mismo tiempo. Para Chipre, pausé mi vida y me dediqué por completo al mar”.

Cuando baja al fondo del mar

“Al inicio pienso en la técnica, en compensar, en seguir el ritmo. Pero después, el cuerpo cae solo y lo único que escuchas es tu corazón”.
“Cuando subo, pienso en la luz, en volver, en los rostros que amo. Bajo para encontrarme, subo para compartir esa paz con el mundo”.

Cada inmersión, dice, es una metáfora de la vida: descender para reconocerse, ascender para renacer.

Una colombiana que escribe con aire y agua

Carolina Pulido Ariza representa una nueva generación de atletas que rompen fronteras entre cuerpo, mente y arte.
Su historia no solo honra al deporte colombiano, sino también a las mujeres que encuentran en la profundidad su propia voz.