Candelaria Rivas gana el Ultramaratón de los Cañones en México sin experiencia previa.
Foto: @BolsaCorredor
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En un mundo deportivo donde los avances tecnológicos, los gadgets de última generación y los entrenamientos de élite parecen ser la clave del éxito, una mujer de origen humilde y sin experiencia previa ha roto todos los esquemas. Candelaria Rivas, perteneciente a la etnia rarámuri o tarahumara, ganó el prestigioso Ultramaratón de los Cañones en México sin haber participado nunca antes en una carrera de montaña.

La hazaña de Rivas no solo es una victoria deportiva; es un testimonio de resiliencia, fuerza cultural y la inquebrantable conexión entre el ser humano y la naturaleza.

La historia detrás de la victoria

En abril, sin haber corrido jamás una prueba similar, Candelaria se inscribió en la distancia de 63 kilómetros, con un desnivel acumulado de 2.538 metros. Su camino hacia la línea de salida fue una odisea en sí misma: caminó 14 horas junto a su esposo desde su municipio natal, Guadalupe y Calvo, hasta la comunidad de Choreachi, al otro lado del majestuoso barranco de la Sinforosa en la Sierra Tarahumara.

Vestida con su falda tradicional, sin tecnología deportiva ni calzado especializado, portando solo su dorsal 6909 y la determinación en su corazón, Candelaria cruzó la meta con un tiempo de 7 horas, 34 minutos y 56 segundos, llevándose el primer lugar en uno de los ultramaratones más exigentes de México.

La fuerza de los rarámuri: Pies veloces en las Barrancas del Cobre

La etnia rarámuri, conocida como «pies veloces», ha sido admirada en todo el mundo gracias al libro «Nacidos para Correr» de Christopher McDougall, que expuso la increíble capacidad de resistencia de este pueblo indígena. Habitantes de las Barrancas del Cobre, los rarámuri tienen un estilo de vida que forja cuerpos preparados para correr largas distancias de manera casi sobrenatural.

Para Candelaria, sin embargo, no se trataba de demostrar nada al mundo, sino de cumplir un sueño motivado por su familia y su comunidad: «Ya conocía la carrera que se da aquí cada año. Nunca había participado. Me daba cuenta cómo mis compañeros ganaban carreras y corrían todos los años. Mi familia me animó a venir este año», contó tras su triunfo.

La «Reina de las Barrancas»: un reto para valientes

El Ultramaratón de los Cañones, conocido como la «Reina de las Barrancas», es una prueba extrema que atraviesa los imponentes paisajes de la Sierra Tarahumara, caracterizados por altitudes elevadas y desniveles desafiantes. Esta edición reunió a más de 300 corredores de diferentes partes del país y el mundo, pero fue Candelaria Rivas quien se robó los aplausos y la admiración.

Su victoria es un recordatorio poderoso de que la verdadera fortaleza no siempre se mide en tecnología o entrenamiento, sino en pasión, determinación y raíces profundas. Candelaria dedicó su triunfo a su familia, a su gente, y con ello, se convirtió en inspiración para mujeres, pueblos originarios y deportistas de todo el planeta.

Un mensaje que trasciende fronteras

Candelaria no solo ganó una carrera. Ella representa la voz de las comunidades que a menudo permanecen en silencio, las tradiciones que siguen vivas a pesar de la modernidad y la belleza de lo simple. Su triunfo no pasará desapercibido, porque ella ha corrido no solo contra el reloj, sino también contra las expectativas y los límites impuestos.

Su historia nos invita a reflexionar: ¿qué barreras nos imponemos a nosotros mismos? ¿Qué sueños dejamos de lado por miedo a no estar «preparados»?

En un mundo cada vez más digitalizado, el mensaje de Candelaria es claro y contundente: la conexión con la tierra, la fuerza interior y la pasión son, muchas veces, las únicas herramientas necesarias para alcanzar la cima.

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